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jueves, 26 de enero de 2017

La búsqueda de fortalezas para encontrar los pilares hacia el objetivo

Una constante que veo en los proyectos de mejora organizacional en los que participo es la búsqueda de fortalezas sobre las cuales apoyar los esfuerzos de la organización para conseguir un objetivo (que usualmente involucra un proceso de cambio importante). La metáfora que me gusta hacer para explicar esta constante es que las organizaciones buscan las piedras más sólidas y estables sobre las cuales apoyarse cuando cruzan un río con una fuerte corriente.

Un ejemplo muy concreto y bastante reciente, se dio en una dependencia de la administración pública dedicada a la investigación en España con la que colaboré para dotar de herramientas de planificación estratégica y gestión de proyectos a los Gerentes y Directores de los centros que integran la organización. Como todo organismo público, resulta indispensable para ellos como un todo y para cada centro de manera individual, la realización de un plan estratégico de gestión. Algunos lo ven como una herramienta fundamental y otros como un mero trámite, pero independientemente de los ojos con que miren al plan estratégico, lo que es un hecho reconocido por todos es que cuanta más "materia prima" se tiene para afrontar el plan o proceso de cambio, mayores probabilidades de éxito se tienen a la hora de implementarlo / afrontarlo.

Y es ahí donde me gustaría incidir en este post: en cómo encontrar dicha "materia prima" de la cual tirar para la ejecución de un plan / un proceso de cambio / una estrategia para conseguir un objetivo. Básicamente hay dos formas de hacer las cosas: enfocándonos en "corregir" nuestras carencias / las carencias de la organización para lograr los objetivos o aprovechando nuestras fortalezas para impulsarnos hacia los objetivos, lo cual llamaremos el enfoque apreciativo. Desde luego, hay una solución mixta como lo plantean los famosos análisis DAFO (debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades), pero la mitad "apreciativa" suele brillar por su pobreza en la mayoría de los planes. Sospecho que se debe a la tendencia natural que tenemos a encontrar nuestras debilidades en lugar de nuestras fortalezas.

De hecho, te invito a que hagas un experimento: haz una breve lista de tus 5 principales fortalezas y tus 5 principales debilidades. ¿Listo? ¿Qué te ha costado más? Diría que dos de cada tres personas al menos, habrán dicho que las fortalezas.

Y es que preguntado así en frío, es muy complicado ir más allá de nuestra forma usual de ver las cosas. Y la forma usual suele ser bastante miope, en parte porque desde pequeños nos han enseñado que la "humildad" es un valor deseable. Sin meternos en discutir sobre valores, aceptemos como verdadero que la humildad no nos sirve a la hora de encontrar pilares sobre los cuales fundamentar un plan. ¿Cómo conseguimos entonces ver más allá de la barrera que representa la humildad y otras creencias limitantes? Como suele ser el caso, la respuesta está (irónicamente) en las preguntas que nos hacemos. Las preguntas que suelen desbloquearnos para esta "indagación apreciativa" son las que en coaching llamamos preguntas poderosas.

Volviendo al ejemplo de los investigadores, algunas preguntas poderosas que utilicé con ellos fueron las siguientes:

¿Qué características diferenciales tiene tu instituto?
¿En qué destaca tu instituto sobre cualquier otro?
Si tuvieras que describir tu instituto en tres palabras (que no tengan que ver con su nombre), ¿cuáles serían?
En los momentos más complicados, ¿de qué recurso se ha echado mano en el pasado?
Si tuvieras una “fotocopiadora universal”, ¿a qué le harías copias en tu instituto?
¿Si hubiese un cataclismo y tuvieras que salvar un solo recurso del instituto, ¿cuál sería?
En el pasado ¿de qué os habéis “agarrado” del entorno en épocas difíciles?
¿Qué programas gubernamentales /europeos podrían ser útiles para el instituto?
¿Qué tendencias de mercado podrían ser aplicables a vuestros servicios?
¿Qué socios potenciales o nuevos clientes podrían buscarse?


Por último quisiera mencionar que los resultados de basar la estrategia en fortalezas están bien documentados. En su libro Leading with emotional intelligence, Reldan Nadler nos cuenta como Pete Carroll, entrenador de varios equipos de fútbol americano, una vez dijo "Instead of knocking you
down . . . I’m going to build you up" (algo así como "en vez de fastidiarte voy a fortalecerte"). En otra ocasión le preguntó a sus jugadores "qué es lo que más les gustaba hacer mientras jugaban" y su estrategia fue procurar que pudieran pasar más tiempo haciendo eso. Yo lo resumiría como adaptar la estrategia a los recursos que se tienen en vez de adaptar lo que se tiene a la estrategia. Los resultados de este estilo tan poco ortodoxo han dado la razón a Pete Carroll (como a otros tantos que han usado su versión de este estilo). Está reconocido como una de esas personas que se encuentran en el 10% de líderes que consiguen los mejores resultados. Su último equipo ha sido campeón de la NFL y es un invitado perenne a las finales de la liga.

En tu caso, ¿qué preguntas "apreciativas" podrías hacer a tu organización o a ti mismo para encontrar los pilares de tu proceso de cambio?


viernes, 29 de enero de 2016

Reflexiones de padre: ¿quién está al volante durante tus procesos de cambio?


Hoy por la mañana vi un video en una red social donde unas chicas mexicanas se organizaban para responder a situaciones en las que eran acosadas verbalmente por hombres en la calle. Su idea de respuesta era hacer visible el acto del acoso poniéndose a cantarle canciones (con altavoces y todo) a sus acosadores y apuntándoles con pistolas de confeti. Tenga la efectividad que tenga esa manera de actuar de ellas, lo que me quedó grabado fue la frase con la que acaba el video: "Tenemos claro que no vamos a cambiar al mundo. Pero ciertamente hemos cambiado nuestro mundo". En esa frase se resume el objetivo central de cualquier proceso de coaching -- cambiar nuestro propio mundo.

Y hablando de cambio, acabo de encontrar unos documentos relacionados con la gestión del cambio que me recordaron varias cosas que he estado reflexionando desde que me convertí en padre hace algunos meses.

Si alguien me pregunta qué tal llevo lo de ser padre, mi respuesta suele ir por los derroteros de: "Los primeros meses son los más duros. Y ya no es por que los niños vienen sin manual de instrucciones, sino que nosotros (los adultos, los padres) no tenemos un manual de instrucciones que nos indique cómo gestionar un cambio tan brutal como el que se da cuando tienes un hijo". Y es que, entre otros cambios, los que más me han abrumado son los que tienen que ver con la total pérdida de la estructura que se tenía hasta ese momento -- desde las horas de sueño, pasando por los momentos de tranquilidad personal (comidas, siestas, práctica de deportes, etc.), hasta la misma vida en pareja.

De tal forma, me he propuesto echar mano de algunas herramientas de coaching para ayudarme a gestionar los cambios. He aquí un resumen de las principales:

1. Dimensionar el cambio: Existen tres variables que le dan una dimensión mayor o menor a un cambio desde mi punto de vista: el impacto por evento (medido en tiempo, dinero, etc.), la frecuencia con la que suceden los eventos relacionados con el cambio y el esfuerzo que hay que emplear en encauzarlo. Para hacer más visual la combinación de estas variables, sugiero un modelo tridimensional:




En este "mapa" de la dimensión del cambio he puesto por colores los cuatro tipos de cambio según las posibles combinaciones: verde para los cambios de poca envergadura, amarillo para los cambios de envergadura media-baja, naranja para cambios de envergadura media-alta y rojo para los cambios de gran envergadura.

2. Encontrar la actitud en la que nos encontramos respecto al cambio. Con actitud me refiero a cuál de los círculos concéntricos del diagrama es desde donde contemplamos el cambio.



La zona de confort, se caracteriza por que tenemos control sobre casi todo lo que sucede. Es decir que sabemos con un alto grado de confianza lo que puede pasar en todo momento, conocemos cómo controlar las variables y lo hemos hecho en el pasado. La zona de pánico es todo lo contrario: la mayor parte de las cosas que pueden pasar son un misterio para nosotros, no tenemos ni idea de cómo controlar los acontecimientos y nunca nos hemos enfrentado a algo parecido. Por último, la zona de desarrollo es la evolución de la zona de confort: sucede cuando salimos de ésta para explorar y vamos preparados habiendo hecho una previsión de lo que podría pasar, llevamos planes de acción de acuerdo a los distintos escenarios y vamos listos para aprender.

3. "Mapear" nuestra conducta con respecto al cambio (lo que estamos haciendo). A diferencia de la actitud, aquí estamos realmente actuando. Y actuamos de manera consistente de las siguientes maneras:


En la resistencia, la gente desea e incluso intenta con todas sus fuerzas (invariablemente sin resultado) que las cosas vuelvan a ser como antes. La fase de observación se distingue por reflexionar sobre lo que ha pasado y, sobre todo, lo que se viene. La complacencia conlleva un ligero incremento de actividad sin convencimiento de que se puede tener control sobre el cambio. Finalmente la aceptación es aquel hito en el que la gente asume que las cosas son de otra manera y actúa en consecuencia.

Pongamos ahora ejemplos concretos de los pasos que he dado para integrar en mi vida el cambio que representa ser padre:

1. Dimensionar el cambio: Impacto enorme tanto en tiempo como en dinero como en estilo de vida, etc. La frecuencia es absoluta porque es un cambio continuo y no eventual. Y el esfuerzo que conlleva en encauzar el cambio es muy grande también por lo que comentaba antes en este post (la reorganización total de los tiempos y movimientos). Nos encontramos claramente ante un cambio de gran envergadura (zona roja).

2. Ubicarme en actitud respecto al cambio: Hay varios factores que intervienen en la actitud que se tiene respecto a un cambio, pero uno de los más importantes es el origen del mismo. No es lo mismo encajar un cambio proveniente de fuera (externo e impuesto) que un cambio impulsado desde el convencimiento propio (como fue en mi caso). Mi preparación para este cambio se dio desde el principio: leí todo lo que pude sobre el embarazo y el puerperio, asistí a talleres de preparación y preparé condiciones en casa, entre otras cosas. Podría decir que he estado en la zona de desarrollo la mayor parte con algunas visitas eventuales a la zona de pánico y cada vez me encuentro más cerca de la nueva zona de confort.

3. Mis conductas respecto al cambio (una vez dado), han sido desde la observación, pasando por la complacencia y llegando a la aceptación paulatinamente. He logrado vencer la tentación de la resistencia cuando me he engañado (y luego desengañado) a mi mismo queriéndome autoconvencer de que podría seguir haciendo cosas de mi estilo de vida anterior (por ejemplo dedicar el mismo tiempo a mis hobbies). Finalmente como veo las cosas es que esta es una etapa única en la vida en la cual estoy invirtiendo la mayoría de mi tiempo en cuidar y desarrollar a una persona. Por ahora las opciones de desarrollo son todavía limitadas por la edad, pero es un reto que me apetece mucho.

Así, el esquema de mi cambio personal. ¿Y cómo queda el tuyo?

martes, 22 de diciembre de 2015

¿Realmente se pueden "crear necesidades" en las personas?

Hace poco terminé de facilitar un ciclo de formaciones a una importante empresa multimarca dedicada a vender soluciones de aire comprimido. Uno de los momentos que más nos hizo reflexionar durante dicho ciclo fue cuando uno de los participantes dijo (en repetidas ocasiones) que era importante "crear necesidades a los clientes". En ese momento me pareció útil hacer un simil con una de las supuestas "necesidades creadas de nuestro tiempo": los teléfonos móviles. Y a continuación le plantee las siguientes preguntas:

¿Qué usos tienen los smartphones hoy en día?
Basado en lo anterior, ¿qué necesidades de sus usuarios atienden los smartphones?
¿Cuáles de esas necesidades existían antes de los smartphones?
¿De qué maneras se atendían esas necesidades antes?
¿Qué necesidades, por tanto, son nuevas o creadas?

Las respuestas suelen ir por los derroteros de:

- Sirven para hablar, mandar mensajes, ver/hacer vídeos/fotos, escuchar música,  jugar, buscar información...entre otros usos (los principales).
- Las necesidades relacionadas con esos usos son: comunicación, entretenimiento y conocimiento.
- Todas esas necesidades ya existían antes de la era de los móviles.
- Antes, para comunicarnos lo hacíamos cara a cara (con mucha más frecuencia que ahora), nos entreteníamos de muchas otras maneras y accedíamos al conocimiento mediante métodos más rudimentarios.
- Las necesidades no se crean ni se destruyen. Lo que cambia es el método que usamos para atenderlas.

Aquí es donde me pregunto si el modelo anterior pudiera servir para adaptarnos a los cambios que se gestan a nuestro alrededor. Si eres de las personas que constantemente añora el pasado, te sugiero que te hagas las siguientes preguntas:

¿Qué cosas hay en tu medio que te hagan sentirte nostálgico del pasado?
¿Para qué usan las personas esas cosas?
¿Qué necesidades cubren las personas mediante esas cosas?
¿Cómo se resolvían esas necesidades antes?
¿Qué tienes en común con las personas, aún si no resuelven sus necesidades igual que tú?

¿Qué puedes hacer para compartir más con esas personas?

Por otro lado, si eres comercial o es importante en tu trabajo o en tu vida el vender (cosas, ideas, puntos de vista, etc.), te invito a que, además de las preguntas anteriores, te hagas las siguientes:

¿Cómo puedo ayudar a mis clientes potenciales a que vean por sí mismos que tienen las necesidades que tienen?
¿Qué características de mis productos / servicios atienden esas necesidades de los usuarios?
¿En cuáles de esas características destacan más mis productos / servicios?
¿Cómo concretamente pueden mis productos cubrir las necesidades específicas de cada usuario?
¿Cómo puedo "cerrar la cremallera" de mi cliente: empatar cada necesidad con una ventaja de mi producto / servicio, produciendo un beneficio a ojos de mis clientes?

¡Felices momentos de compartir, ventas y fiestas!



sábado, 17 de octubre de 2015

¿Así eres y así te morirás o existe posibilidad de cambio?

Los últimos días he estado metido en un debate político con un amigo que vive (y nació) en un país de norteamérica. Él sostiene que el sistema capitalista tiene una crisis porque las grandes empresas (oligarquías) han tomado el control del mercado y dice que de esa manera se corrompen los objetivos del sistema de libre mercado. Yo lo cuestiono (literalmente) mediante preguntas relacionadas con cuál será la "progresión natural" del capitalismo y por qué es que está pasando lo que está pasando. Incluso le sugerí hacer una investigación en Internet sobre los términos "equilibrio económico", "asimetría de información" y las causas por las cuales el libre mercado puro no ha podido implementarse de manera estable en prácticamente ningún mercado del mundo.

El problema vino cuando él se sintió atacado porque le pedí que investigara sobre esos dos términos, a lo cual replicó que él no necesitaba investigar nada porque tenía suficientes conocimientos sobre economía, los cuales había adquirido durante su carrera universitaria. Fue algo así como una declaración "yo soy defensor del sistema de libre comercio y no necesito saber más cosas porque ya sé todo lo que tengo que saber".

Paralelamente, he estado poniendo atención en Facebook a cosas que ponen mis contactos y que van sobre las líneas de:

- Yo soy soltero porque...
- Yo soy vegano porque...
- Yo soy demócrata / republicano / de derecha / de izquierda porque...
- Yo soy delgado / gordo porque...
- Yo soy anti esto y anti aquello porque...

¿Qué conclusiones me salen de todo esto?

1. Por un lado que mi amigo, como la mayoría de las personas, no estamos muy dispuestos a investigar sobre cosas que no refuerzan nuestro punto de vista.
2. Por otro lado que la gente se autoetiqueta como medio para encontrar su propia identidad y sentirse más segura.
3. Que la gente busca refuerzos a sus zonas de confort a manera de barreras que las protegen. Estos refuerzos se materializan en forma de argumentos, filosofías, refranes, caricaturas, etc. que toman como propios y los exhiben con orgullo.

Mi propuesta para esta entrada, consiste en desafiar tus (y mis) refuerzos a la zona de confort con el simple objetivo de estar abiertos a diferentes pespectivas. De la manera que lo veo yo, lo peor que puede pasar es que aprendamos algo nuevo...ya sea que lo incorporemos a nuestras creencias o que lo desechemos porque no nos identificamos con ello.

El método que te voy a proponer es el siguiente:

1. Repasa tus últimos posts de Facebook, Twitter o cualquier otra red social, buscando particularmente aquellos en los que expreses con más o menos palabras "así soy".
2. Sustituye el "así soy" por "ahora mismo me estoy comportando así" o "frecuentemente hago esto" o "en mi opinión, esto me gusta".
3. Añade la frase "si quisiera contrastar de la mejor manera mi idea sobre ese tema..." y completa la frase con cosas como "le preguntaría a...", "leería sobre..." o "investigaría en...".
4. Lleva a cabo lo que acabas de escribir a ver qué pasa. Te repito que, según mis cálculos no hay mayor riesgo que simplemente aprendas algo nuevo.

Por último, te planteo la siguiente pregunta: ¿haces lo que haces porque eres así o eres así porque haces lo que haces? Una idea nos deja con la creencia de que así seremos indefinidamente mientras que la otra nos abre la ventana de que podemos cambiar mediante nuestros actos.




domingo, 18 de enero de 2015

¿Qué te ata a la vida que estás llevando? Descúbrelo con coaching

La semana pasada una clienta, al final de la cuarta sesión del proceso, me preguntaba si era posible encontrar un escenario alternativo a todo lo que habíamos estado hablando hasta ese momento. Un escenario del que se pudiera sentir enamorada. Le pregunté si buscaba un plan B...pero me dijo que lo que buscaba era un plan A. Entendí entonces que estaba ante una búsqueda interna de lo que la hacía realmente feliz.

En coaching sucede con frecuencia que las personas se ven en la necesidad de remover muchas fibras sensibles durante el proceso. Y remover fibras sensibles generalmente lleva a cuestionar formas de hacer que parecían incuestionables anteriormente. En nuestro caso, mi clienta ha mostrado bastante claridad en ciertos aspectos de su vida que le producen felicidad, por lo que no dejó de ser un tanto sorprendente para mi ese comentario. Pero después de hacer algunos ejercicios de reflexión en cuanto a valores, hubo un descubrimiento interesante: existe una carencia en cuanto a su sentido de control sobre su tiempo y actividades.

Estaba claro que en su vida actual se encuentra en armonía con aspectos fundamentales como su sentido de servicio a otros, su interés por el conocimiento o su pasión por viajar, pero había algo (quizá haya que buscar aún más) que estaba echando de menos.

Si a ti te pasa algo parecido y lo sabes (o no lo sabes pero te gustaría averiguarlo), te propongo el siguiente ejercicio:

1. Contesta a las siguientes preguntas:



  1. ¿Qué súper poderes te gustaría tener si fueras un super-héroe? ¿para qué los querrías tener?
  2. ¿Qué te gustaría que pasara hoy que no esté pasando?
  3. Si tu situación financiera estuviera solucionada de por vida ¿qué te gustaría hacer que te hiciera sentir útil?
  4. Si fueras a vivir tu vida a tope ¿de qué sería lo primero que tendrías que deshacerte?
  5. ¿Habría algo que de tener más / menos marcaría alguna diferencia en tu vida? ¿qué es exactamente?
  6. ¿Qué estás soportando o tolerando actualmente que no te haga feliz?
  7. ¿Qué quisieras hacer antes de morirte?
  8. Tu vida sería perfecta de no ser por…
  9. ¿Qué te gustaría que dijera tu epitafio?
  10. Si tuvieras una máquina del tiempo ¿a qué época te irías de visita y por qué? 
 2. Una vez que hayas contestado a varias o a todas esas preguntas, busca factores en común en tus respuestas. Es decir, agrupa por afinidad y concluye en un núcleo de valores fundamentales para ti.


3. A continuación, busca en tu vida ejemplos de actividades en las cuales estés satisfaciendo tu necesidad de esos valores. Por ejemplo, la clienta de nuestro ejemplo trabaja para organizaciones no gubernamentales de cooperación, con lo cual conoce muchas culturas, lugares y formas de vida constantemente. Eso la llena en cuanto a sus valores como conocimiento, ayuda y viajar.


4. Coteja ambos resultados: tus valores fundamentales contra los valores que estás ejerciendo ahora mismo en tus actividades cotidianas. ¿Encuentras algún valor huérfano? Ahí estaría tu zona de discordancia.


5. Plantéate (solo/a o con ayuda) un plan de acción para atender ese "valor huérfano". Te advierto que es muy probable que encuentres este reto tanto fascinante como inquietante.





miércoles, 23 de julio de 2014

La gestión del cambio con coaching

Imagina que te levantas por la mañana con tu programación habitual. Haces las cosas que normalmente haces al ritmo que normalmente llevas y todo está bajo control. Te subes al coche y te dispones a ir al trabajo, pones las noticias como todas las mañanas y te enteras (con horror, puesto que tienes una importante reunión de trabajo a primera hora) de que tu ruta habitual al trabajo está totalmente cortada. En ese momento todo el control que tenías se desmorona y entras en una situación de pánico. ¿Qué opciones tienes?

Veamos tres escenarios:

1. Te empeñas en ir por la ruta cortada. Cuando encuentras el corte, te enfureces y le gritas de todo a los trabajadores y policías que están en el desvío. Ellos te dicen que eso es lo que hay y que tendrás que ir por otro lado. Tú cada vez te aferras más y les recuerdas que con tus impuestos pagas esas obras y el salario de ellos. El desvío sigue allí. El tiempo sigue pasando y seguramente serás el único que no estará presente en la reunión de trabajo.

2. Te paralizas y te quedas sin saber qué hacer. Miras como el resto de las personas dan media vuelta o buscan consejo de cómo llegar a sus destinos. Te da envidia ver que hay gente que se mueve mientras tú no aciertas a hacer absolutamente nada. Esperas que suceda un milagro para que la reunión de trabajo se posponga o se cancele. Te lamentas que estas cosas te sucedan a ti y prometes cambiarte de casa porque en esa zona siempre hay obras.

3. Tan pronto como te das cuenta de que el desvío está ahí, te apartas de la carretera y te pones a pensar en opciones. Llamas por teléfono a la oficina para avisar que probablemente llegarás con algún retraso y pides a un compañero que presente la información que te correspondía a ti. Le envías un email con la información desde tu teléfono móvil. A continuación, preguntas a los trabajadores y policías sobre las rutas alternativas. Tomas una de ellas y te apoyas en el GPS.

Ahora planteémonos algunas preguntas:

¿Cuáles son los efectos de cada una de las opciones?
Partiendo de la misma situación, ¿qué nivel de control se tiene en cada uno de los escenarios?
A la mañana siguiente, ¿en cuál de los escenarios te sentirás con mayor autestima? Justifica tu respuesta.
¿Qué nivel de impacto tiene el cambio que viviste (bajo, medio o alto)?
¿Cada cuánto te parece que suceden cambios como el anterior?
¿Qué nivel de involucramiento tuviste en el cambio?
¿Cómo estás encajando el cambio en cada uno de los escenarios?


A reserva de lo que hayas respondido, veamos unos rangos de posibles respuestas:

Impacto del cambio: Desde lo más insignificante hasta lo más impactante. Todos son cambios.
Frecuencia del cambio: Permanente. Los grandes cambios están más espaciados en el tiempo por regla general, pero hay cambios todo el tiempo.
Desencadenante del cambio: En un extremo el sujeto que vive el cambio puede ser el que lo impulsa completamente (es el impulsor del cambio) y en el otro el sujeto que vive el cambio puede ser totalmente pasivo (el cambio le viene dado).
Reacción ante el cambio: Las ocho fases del cambio (donde no es obligatorio pasar por todas) son 1. la inmovilidad, 2. la negación, 3. la cólera, 4. la negociación, 5. la angustia, 6. la tristeza, 7. la depresión y 8. la asimilación.

La gestión del cambio consiste en buscar la ruta directa de la inmovilidad a la asimilación sin pasar por las fases intermedias. Para esto ¿qué pasos concretos necesitamos dar? De manera muy simplificada:

1. Hacerte consciente de que estás viviendo un cambio.
2. Hacerte consciente de tu respuesta actual a ese cambio.
3. Hacerte consciente de tus opciones ante el cambio buscando en las acciones sobre las cuales ejerces influencia directa.
4. Ejercer esas opciones.

Para ello, veamos un diagrama de las zonas en las cuales habitamos:



Al inicio de esta entrada, nos encontrábamos tranquilamente en la zona de confort. Cuando nos hemos enterado del desvío hemos entrado en la zona de pánico. Cuando hemos asimilado el cambio y tomado cartas en el asunto, hemos actuado desde la zona de desarrollo.

Y tú, ¿te opondrás al cambio, lo ignorarás o lo gestionarás?